viernes, marzo 10, 2006

Edipo Rey (dedicado a Meyer y sus reclamos)


Durante el año pasado conocí como a un millón de hombres a través de internet. Citas a ciegas, pero con autogestión. No se ajustaban ni remotamente al patrón típico de la presentación a través de un tercero que conoce a dos personas que pueden gustarse y hace el "gancho".

No puedo (ni me gusta) generalizar, sin embargo existieron ciertas situaciones o preguntas que se repitieron más de una vez. Más de dos. Más de tres.

Concretamente me preguntaban sobre mi pasado sentimental, a lo que yo respondía la verdad: Me enamoré dos veces de dos hombres que eran reyes.
¿Reyes, cómo? preguntaban. Reyes en la nobleza de su alma, decía yo.

Creo que fui bendecida en esta vida. Algo tuve que haber hecho muy bien en la anterior para merecer tamaña felicidad. (Eso no se los decía).

Conocí hombres de todos los colores, y no puedo decir que haya tenido experiencias especialmente traumáticas, así que no voy a meter a todos en la misma bolsa. Hubo algunos que me llamaron más la atención, por sus valores o por la falta de ellos. Algunos hombres mostraron ser héroes de barro, o para decirlo en criollo blandieron su vacío escroto cuando la situación merecía claramente otra cosa.

Hace no mucho conocí a un hombre que vestía pantalones de tiro alto. Lo conocí en una salida donde había más personas. A la vuelta una de las chicas dijo: un hombre que usa pantalones de tiro alto queda automáticamente descalificado.
Personalmente odio los pantalones de tiro alto en un hombre. Sin embargo un pantalón de tiro alto no descalifica a un hombre ante mis ojos. Hace falta mucho más que eso para que le baje el pulgar a un tipo.

Pero quiero rescatar la figura del "pantalón de tiro alto", porque sí creo que funciona (lamentablemente) para mí en otros órdenes. Así que no puedo hacerme la viva.
El pantalón de tiro alto es aquello que no nos gusta del otro, eso que salta a la vista groseramente y que colabora intensamente para decir NO - NI EN PEDO y que pase el que sigue. Me quedé pensando mucho en el bendito pantalón de tiro alto, porque es algo que con el tiempo puede cambiar, o no, pero que, y rememorando mis experiencias anteriores, no incide en si el tipo pueda poner lo que haga falta cuando la situación lo amerite.

En otras palabras, ¿qué es lo importante para mí cuando miro a un hombre? ¿Cuáles son las características que son para mí "el pantalón de tiro alto"?

Hace poco me encontré con Haia, una señora maravillosa que fue pareja de mi papá después de que mis padres se divorciaron. Tuvo conmigo un gesto muy noble, cuyos detalles no voy a contar ahora. El punto es que en charla campechana entre mujeres, le comenté sobre algo que no me gustó de un hombre que había conocido recientemente. Ella me dijo: Pero Valeria, eso lo hacen todos los hombres. Hice una pausa y le dije: Mi papá, no. Y ella me contestó (sin pausa): Es verdad. Tu papá, no. Pero tu papá es un rey.

Y sí. Después de todo, Edipo también era un rey.

Chau con la mano, v.

jueves, febrero 23, 2006

De vuelta a los pagos


Ayer volví de mis vacaciones.
Debo decir que este viaje ha constituído una de las experiencias más importantes de los últimos tiempos. No pasó nada aparentemente extraordinario, pero para mí cruzar el charco hacia territorios charrúas fue también cruzar un charco interno y llegar a tierras de reflexión y descanso a una escala que no imaginé antes de salir de Buenos Aires.
Recuperé mi sueño prolongado y tranquilo. Pude pensar el torbellino de cosas que fue el 2005 y ordenarlas (parece paradójico escribir esto ahora mientras mi casa adolece de desorden agudo post vacacional). Me miro al espejo y veo a una mujer feliz. Y me alegro de ser yo. Tengo más fuerzas para este año nuevo. Y se me ordenaron también los tejos de la azotea, en relación al laburo y otras cuestiones no menores del alma.

Y todo en diez días de sol radiante, atardeceres pintados a mano a minutos de las nueve de la noche en Solanas, amiga a prueba de todo (gracias, Caro), hacer NADA por momentos, empezar a leer The kite runner, comer en Patxi y escuchar las anécdotas de la colimba del flaco. Quedar verde de tanto mate, comer cada tarde galletitas Bridge sin piedad ni contemplaciones, recalar en Kin Sao (shalom, paisanos) y arremeterle a la Rogel sin decir agua va. Aprender y practicar el uruguayo, vó (Carola, campeona). Visitar José Ignacio (re top, gorda) y comer el obligado omelette de algas. Ir al cine. Tomar cortados en vaso. Ir al Ciclista. Ver a tooooooooooooooodos mis primos posibles (familia numerosa, vio?). Comprar alguito en Manos del Uruguay. Llamar a Buenos Aires de cuando en vez. Hacer cola en Buquebus (no los queremos - abajo el monopolio). Hacer un touch and go por la Feria Atesanal. Comer unos melones de novela (de novela, les juro). Ir al Conrad por primera vez y salir rajando. Ra-jan-do. Según Carola, paisaje maiamense con transeúntes indómitas importados vaya a saber de dónde, porque no tenían nada que ver con la geografía general (me pareció una descripción genial). Recordar la infancia. Los Pernigotti que fueron y los helados Smack que ya no existen y los Conaprole que ya no son lo mismo.
Casapueblo que nos llama y no vamos, pero que alguna vez hemos ido. Dante en Gorlero y acordarme de mi tía Amelia comprando los regalos para traer a Buenos Aires. La Fragata, cerrado (una pena). No fuimos a Il Greco. Churros Manolo también pasaron de nosotros. Los sandwiches Napolitanos sin jamón para Carolina. Escuchar inglés y portugués por doquier.

Y la vida bella, desplegándose en las pequeñas grandes cosas.

besitos, v.

martes, febrero 07, 2006

Reventada.com


No.
No se hagan ilusiones.
Este blog no va a transformarse en pornografía barata.
Ni siquiera en pornografía cara.
Ni siquiera en pornografía.

Estoy reventada. Que no es lo mismo que estar de reviente. Ayer nomás descubrí que mi estado de agotamiento físico y mental no soporta demoras para las vacaciones. Que casi tres años sin descanso lejos del mundanal ruido es como mucho.
Así que me dejaré arrastrar por mi amiga Carolina a Punta del Este. Diez días corridos desde el próximo dimonge. Cargaré con el termo y el mate. Ante la mirada de horror de Carolina (en realidad silencio de horror, porque la comunicación fue vía telefónica) también llevaré otros enseres, que a saber son carísimos en la Punta y que la tradición familiar me indica que no debo dejar de comprar en Baires, como aceite (botellita pequeña), yerba (obvio) fideos (un paquete) y algunas latas (odio el atún, pero alguna lata de tomate puede ser). El inventario también contará con té y café instantáneo. Ya me informé: la carne no es cara, la leche es lo más barato de todo, no así la verdura y la fruta. También se puede comer barato en Maldonado, en lo que eran los carritos de chivitos. Ya me explicaron cómo llegar (gracias, Giselle).

Pero alguna noche iremos a Paxi, qué joder.

Me esperan horas de caminata por la playa y por el bosque, horas de lectura, horas de desenchufe. Horas de charlas entrañables con mis amigas con mayúscula.

Todavía no puedo creerlo. Estoy tan feliz con la decisión que me cuesta creerlo.

Les contaré más a la vuelta.

Besos en la frente, v.

martes, enero 31, 2006

Me tomo 5 minutos - me tomo un post

Los nativos de Buenos Aires, recordarán la propaganda (o "el comercial" como dicen los entendidos) de Té Taragüí. En el medio de una situación caótica o estresante, alguien desenvainaba un saquito de té cual héroe medieval y profería la mentada y ya famosa frase "Me tomo cinco minutos - me tomo un té", a manera de estrategia infalible para volver a la calma.

Ahora estoy en una situación parecida, entre mi site InsideBA, las cotizaciones, los brasileños, los americanos, el actual amigo americano Eric y la reserva al restaurant La Estancia de calle Lavalle, las reuniones para mañana en el centro (agobio), los pasajes a Israel para mayo, los relatos de Fernández de la revista La Nación, mi padre, mis hermanos, mi madre - obvio - y los etc. de costumbre que nunca faltan.

La cuestión es que me quiero tomar unos minutos refrescantes, cortar unos minutos la rutina e internarme en el maravishoso mundo de mi propio blog. (Estoy segura de que mi amigo Julio diría "Ah...una joda bárbara!..."). En fin. El porque no tiene un blog.

Quiero contarles lo que me ocurrió el pasado viernes a partir de las 7 de la tarde aproximadamente. El sol comenzaba a caer sobre la ciudad y yo estaba tomando un té en la casa de los padres de mi amiga Gabriela. Gabriela está enferma y por sugerencia de su tía Coca (una traumatóloga residente en el Chaco y reina de los Carnavales) nos aprontábamos a ir a consultar a un sanador que vive en Mercedes, Provincia de Buenos Aires, a más de 1ookm de Capital. Aclaro que ni Gabriela en particular, ni su familia en general son creyentes. Judíos, sí. Creyentes, de ninguna manera.
Así las cosas, las integrantes de la travesía éramos: la mamá de Gabriela (Ester alias Gorda con yeso en el brazo, resultado de una reciente fractura de muñeca), Gabriela (obvio), y sho.

Ya teníamos "turno" gracias a la gestión de la mamá de Gaby con una tal Victoria. Llegó el remis a buscarnos (sin aire acondicionado - una calamidad) y las 3 gordas bajamos con una botella de 2 litros de agua mineral fría, 2 vasos de plástico y con la firme intención de completar nuestras vituallas con sandwiches de miga de la Confitería "La Argentina", cosa que hicimos (muy recomendables por cierto, Cabildo esquina Céspedes - baratos no son, pero valen la pena). El sol nos acompañó casi hasta pasadas las 8, y el viaje estuvo amenizado por los recuerdos de juventud de Ester alias Gorda de sus tiernos días sionistas en Gowland, cerca de Zumerland, bastión de los Comunistas. (Parece un chiste con rima y todo, pero juro que no lo es). La botella de agua fue una aliada fundamental, aunque hasta ese momento todavía no habíamos tocado los sandwichitos.

Ya estábamos llegando a lo del sanador José, cuando todavía en la ruta el chofer nos anuncia que se quedó sin gas y que tampoco tenía nafta. Genial, dije yo. El chofer bajó primero para ver si podía hacer arrancar el auto, luego para ver cómo podía hacer para que lleguemos a lo de José, luego para buscar nafta para hacer arrancar el auto y finalmente para ir a buscar una estación de gas para cargar el ídem.

En ese momento sho dije: me agarró la angustia oral. Y las 3 nos avalanzamos sobre los sandwiches de La Argentina. Gabriela entre mordisco y mordisco anunció que el chofer había sido un boludo por haber dejado que todo esto sucediera y que ni mierda le iba a dar un sandwich. Cuando consideramos que la angustia oral había amainado, y el chofer estaba en la rotonda, a 100 metros de distancia o quién sabía dónde, se nos ocurrió que podríamos hacer dedo. Ya estaba oscuro. Los autos pasaban a mil por hora y los camiones ni les cuento. Como nadie paraba con el dedo tradicional, nos pareció buena idea ponerla a Ester alias Gorda adelante con el brazo enyesado en alto a manera de "Salve Argentina, Bandera azul y blanca" a ver si alguien se apiadaba. Nada. Argentina Solidaria, señores. Copados los vecinos de Mercedes.

A esa altura, lo único que le faltaba a la escena para ser parte de una película de Almodóvar era el tapizado de leopardo y algunos tiros. Por lo demás, estábamos completos.

Finalmente el chofer del remis volvió con otro auto, que nos llevó a lo de José y lo llevó a él a arreglar el tema del combustible para la vuelta. Por supuesto que cuando bajamos y entramos a una especie de sala de espera gigante con bufet incluído, Gabriela anunció que no iba a entrar (qué esperaban?). Se quedó en el patio y no quiso entrar ni al baño, prefiriendo pishar en el medio de los yuyos. Finalmente la angustia cedió y decidió entrar. Yo entré con ella. En la antesala del "consultorio" había imágenes de Jesús y de algunos santos y Vírgenes. Le dije a Gaby, vos no querías hablar con nadie que tuviera que ver con lo religioso, y mirá: lleno de religión por todos lados... ¿Por qué no vas a ver a un rabino y te dejás de joder? A lo que Ester con el humor ácido que la caracteriza respondió: ¿El rabino es más cerca?

Creo que sólo por esa frase me valió la pena la odisea.

Nos estamos viendo.

viernes, enero 27, 2006

El que roba a un ladrón

Resulta que odio los mails en cadena. Resulta que en general los borro sin abrirlos siquiera. Resulta que algunos me llaman la atención por el título o por el que los manda, y entonces los abro.

Resulta que acabo de abrir uno de esos, y me encontré con un texto significativo, pero cuando llegué al final, decía que el autor era Paulo Coelho. Por poco me agarra un ataque. Los que me conocen, saben que pienso que Paulo Coelho es un ladrón con un marketing envidiable, lo suficientemente inteligente para evitar que lo tilden de plagiador (y si no, pregúntenle a Bucay).

Dicho esto, procederé a copiar el texto. Omitiré su autoría porque estoy segura que no es original de Coelho.

Buen Fin de Semana.

Nadie alcanza la meta con un solo intento, ni perfecciona la vida con una sola rectificación, ni alcanza altura con un solo vuelo. Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces... Nadie recoge cosecha sin probar muchos sabores, enterrar muchas semillas y abonar mucha tierra... Nadie mira la vida sin acobardarse en muchas ocasiones, ni se mete en el barco sin temerle a la tempestad, ni llega a puerto sin remar muchas veces... Nadie siente el amor sin probar sus lágrimasni recoge rosas sin sentir espinas... Nadie hace obras sin martillar sobre su edificio, ni cultiva amistad sin renunciar a sí mismo. Nadie llega a la otra orilla sin haber construido puentes para pasar. Nadie deja el alma lustrosa sin el pulimiento diario de la vida. Nadie puede juzgar sin conocer primero su propia debilidad. Nadie consigue su ideal sin haber pensado muchas veces que perseguía un imposible. Nadie conoce la oportunidad hasta que ésta pasa por su lado y la deja ir. Nadie encuentra el pozo del placer hasta caminar por la sed del desierto. Pero nadie deja de llegar, cuando se tiene la claridad de un don, el crecimiento de su voluntad, la abundancia de la vida, el poder de realizarse y el impulso de sí mismo. Nadie deja de arder con fuego dentro sin antes saber lo que es el calor de la amistad. Nadie deja de llegar cuando de verdad se lo propone. Si usas todo lo que tienes y confías en ti ¡esfuérzate! porque...¡¡¡VAS A LLEGAR!!!
Sin fe se puede perder un juego cuando ya estaba casi ganado...

sábado, enero 21, 2006

Sin querer volver a los 17

Hace 17 años era yo una estudiante de la Universidad de Tel Aviv. Vivía en los dormitorios de la Universidad y a cierta altura de ese año lectivo (1989-1990) mientras en Argentina se luchaba contra la hiper inflación, yo adquiría nuevos hábitos en aquella tierra que se estaba convirtiendo en mi hogar. Siempre me gustó escuchar radio (aquí, en Israel y en la China), me gusta que "me hablen" y conocer otros mundos a través de esas voces. Alegre, mi madre, tuvo la idea de llamar al programa de Dolina (que yo escuchaba en Buenos Aires), y pedir que me mandaran saludos. Después me envió la grabación por correo. Por aquellos años, nada de internet ni email. Escribir cartas taza de café en mano y a esperarlas pacientemente cruzar el mar (ida y vuelta - ida y vuelta). La cuestión es que en Tel Aviv descubrí que los sábados a la mañana la radio del Ejército, Galei Tzahal, tenía un programa de entrevistas conducido por una periodista genial. Lamentablemente no recuerdo su nombre. Entrevistaba a personajitos igualmente geniales; personas que iba encontrándose por la vida, no necesariamente famosas, pero que se distinguían por su "savoir vivre".
Recuerdo uno en particular, un taxista judío proveniente de Grecia. Dueño de un humor sin igual, habló de muchas cosas durante la entrevista: de sus orígenes, de sus padres, de su mujer, de sus hijos, de su trabajo. Una anécdota me quedó grabada en la memoria. Hubo una época en su vida en que su economía personal no iba bien. Alquilaban la vivienda y hubo un mes en que no pudieron pagar el alquiler. Una noche se dio cuenta que su mujer estaba insomne. Cuando le preguntó la causa, ella le dijo que estaba preocupada por no poder pagar el alquiler... El le contestó: "No te preocupes. El que se tiene que preocupar en todo caso es el dueño...". Ustedes sabrán disculpar... Traducido al español pierde toda la gracia y el sentido. Lo que él quiso decir es que en ese momento no valía la pena preocuparse por algo que momentáneamente no podían resolver. Que si no pagaban no era porque no querían, sino porque transitoriamente no podían y que quedarse despierto a la noche no iba a contribuír a saldar la deuda. En síntesis, si un problema no tiene solución, no es un problema. Y que en todo caso, el hecho de no poder pagar el alquiler a tiempo sin duda era un inconveniente también del propietario...
No sé porqué justo hoy me acordé de esto. No sé porqué quise escribirlo, a sabiendas de no estar transmitiendo con exactitud el significado del relato, sin siquiera contarlo de manera amena para el lector ocasional.

Tal vez es porque los sábados sigo escuchando radio. Tal vez porque escucho el mismo programa hasta las 11.00 y después cambio de radio o la apago. Tal vez porque ahora tomo más mate que café. Tal vez porque añoro la época de las cartas transatlánticas. Tal vez porque hoy estoy más sensible que de costumbre.

Besos en los ojos, v.

lunes, enero 16, 2006

Demoliendo hoteles


Una de las tareas casi obligada de los principios de año es la limpieza de escritorios, cajones, placards, casillas de email, zapatos, etc y afines. He comenzado cada una de ellas y aún no he terminado con ninguna.

Revisando mi casilla de "Enviados" de Yahoo!, he mandado a algunos a la Papelera (que viene a ser el cementerio de los emails). A otros los he reorganizado en carpetas diversas por temas. Y a otros los he rescatado para la posteridad.

El que estoy a punto de transcribir, en realidad más que un mail es un texto enviado por mail. Lo he modificado, porque tal cual estaba me pareció demasiado formal, y tenía más que ver con la persona a quien se lo estaba mandando que a mí misma.

Helo aquí.

El Yo como entidad sólo puede constituirse de manera soberana en tanto puede atravesar el proceso reconocerse a su vez como Otro. Y eso puede ocurrir cuando adquiere la valentía de descentrarse, dejar de ser foco absoluto, para poder dejar huecos, abismos, vacíos. (Condición necesaria - pero no suficiente - para que algo de la novedad irrumpa). La angustia del hueco moviliza a la vez que alumbra la posibilidad.

Sólo cuando el Yo llega a oler la nada, cuando llega a percibir su muda respiración, cuando puede sostener la tensión de su temblor, es que finalmente puede llegar a vislumbrar a ese Otro que lo habita a la vez que lo conforma.
Para identificarlo, es preciso construir una distancia. Medirla, para luego cruzarla. Sortear uno a uno los obstáculos, prescindiendo de los artificios rancios de la inmediatez.
Y es así como, acunado por los borbotones del silencio, puedo verme como Otro. Ese Otro por momentos extraño, contradictorio, ambivalente, paradojal, ajeno. Y sin embargo, si logro tenderle un puente de complicidad, la diferencia entre el Yo y el Otro deja de ser atemorizante para transformarse en tierra virgen recién nacida.

Y es justo en ese instante, en que veo en toda su extensión a mi Yo como Otro, en el que el encuentro pleno con los Otros que transitan este mundo, es posible.
Ni un segundo antes. Ni una canción después.

lunes, enero 09, 2006

Carrie Bradshaw y la Ciudad de las Citas Fallidas

La mejor frase que escuché el día de hoy fue "ser adulto no tiene marketing" o dicho de otro modo, tiene mala prensa. Una vez pasados los treinta y pico, bum! sucede: uno deja de intuír, adivinar, percibir vagamente lo que quiere para que el deseo se transforme en una certeza ineludible imposible de ignorar. El glamour de la histeria se decolora y ya nada volverá a ser igual.

La parte buena, es que en todo caso una podrá identificar más rápida y claramente cuando aparece aquello que busca (hombre, trabajo, amigos; pero concentrémonos por esta noche en el hombre). La parte mala es que una vez hecho el descubrimiento, perder el tiempo o hacerse la distraída es mucho más difícil y el costo es cuantitativamente más alto.

En estos días soy una mujer soltera de 36 años. No me avergüenzo al decir que busco un hombre con el cual transitar la vida. Ultimamente he conocido algunos. Algunos interesantes en mayor o menor grado, otros decepcionantes en grado sumo. Otros, curiosamente conjugan los dos calificativos.

El sábado a la noche un hombre me invitó a salir. Era nuestra segunda cita. Cuarenta años, profesor de Historia, inteligente, físicamente agradable (aunque no era estrictamente mi tipo), charla apacible. Pasó a buscarme a las nueve de la noche, y dijo que me llevaría a cenar a un lugar que él conocía. Hago esta aclaración porque en nuestro primer encuentro arguyó que no conocía lugares para ir a tomar café cerca de mi casa (vivo en el barrio de Belgrano, muy cerca de Avenida Cabildo y no lejos de "Palermo Hollywod"). Aclaro, además, que él vive relativamente cerca de mi casa, en la zona del Botánico, por lo cual su declaración de no conocer lugares me resultó rara, teniendo en cuenta que vivimos a un distancia de escasas veinte cuadras. Pero esa noche, la primera, decidí hacer la vista gorda y disfrutar de conocer al hombre que caminaba a mi lado en dirección a Federico Lacroze y Tres de Febrero, a un café que yo sí conocía.

Por lo que me gustó que estuviera decidido a llevarme a un lugar de su conocimiento más allá de que haya hecho o no previamente un market research. Pero, horror, fuimos en colectivo (me siento Jessica Stein al hacer este comentario, pero no puedo evitarlo). Nuevamente decidí echar mano al subterfugio de la vista gorda y no juzgar a una persona por su elección de los medios de locomoción. Bajamos en Av. Santa Fe y Armenia y entramos al Viejo Hermann, un tradicional restaurant de Buenos Aires. Su elección me divirtió y eso me puso de mejor humor, sobre todo porque tenía hambre y sabía que el restaurant elegido cumpliría sobradamente con mis expectativas. Fuimos ubicados en una mesa para dos e intercambiamos impresiones sobre los diferentes tipos de comida que ofrecía una ciudad como Buenos Aires. Me preguntó si conocía el lugar, le dije que sí, que a veces voy con mi papá y que solemos pedir sesos a la lionesa. A su vez, me anotició de que él nunca pide seso porque no le gusta. Nunca lo probé; soy bastante limitado con la comida, me explicó. Hojeé distraídamente el menú, con la impericia fallida de quien busca algo que sabe exactamente dónde encontrar y me detuve en el apartado de chorizos alemanes con guarnición. Chorizos Alemanes (2) con ensalada rusa, $10, 50; Chorizos Alemanes (2) con chucrut, $12,50; Chorizos Alemanes (2) solos, $8,50; Chorizos Alemanes (2) con ensalada de papas, $10,50; Chorizos Alemanes (2) con papas fritas, $11,50. Voy a preguntarle al mozo si me cambia alguna guarnición del menú por una ensalada verde, dije yo. No creo que lo hagan, acá son un poco estrictos, me contestó él. Aunque cuánto más nos va a salir?, continuó a un tiempo que daba vuelta las hojas del menú para ver la ensalada de mi agrado (radicheta a saber, que ni falta hace decir que tampoco le gustaba, que jamás la había probado). Me resultó chocante el gesto, se trataba de una vil ensalada verde, no de la diferencia de precio entre un matambre con rusa y caviar del Báltico. Qué se suponía, qué tenía que pagar yo alguna diferencia? Decidí echar mano a la vista gorda otra vez. Vista que fue subiendo de peso sostenidamente y que a esa altura había pasado de gordita suspendé los postres, a obesa hipertensa con una diabetes en franco ascenso. La Divina Providencia se apiadó de mí, y el resto de la cena transcurrió al ritmo de su charla: apacible. Me gustan los hombres que no hacen de la ansiedad un culto, y estaba frente a uno de ellos.

A la salida del restaurant propuso ir a tomar un café a su casa, cambié su propuesta por un café en un bar; y nos internamos a pie en el corazón de Palermo Hollywood con una llovizna que nos persiguió hasta no tener más remedio que notar su presencia. No tuve ganas de ir a su casa. La verdad es que no lo conocía lo suficiente como para sentir que quería algo con él y tampoco lo que había ocurrido entre nosotros hasta el momento era lo suficientemente estimulante como para arriesgarme.
La charla esta vez se tornó interesante, además de apacible. Me contó de su tránsito por Mar del Plata, de su casa en el Bosque Peralta Ramos, de los Supermercados Toledo, de su ex mujer becaria del Conicet, de sus alumnos, de sus libros, de la empresa de pinturas que había fundado su abuelo y que su padre y él tuvieron la triste misión de cerrar. Yo a mi vez no hablé tanto, sin embargo mis palabras no fueron parcas ni secas, sino sólo pocas y no desentonaron con la cadencia de su conversación. Pasada la una y media de la mañana, el sueño comenzó a rondarme. No por aburrimiento, sino por cansancio, puro, liso y llano. Salimos a la calle: Costa Rica casi esquina Armenia, a 15 metros de la plaza. La temperatura había bajado notablemente y la lluvia cada tanto se hacía sentir. Lo seguí, en mi ilusa creencia de que buscaría un taxi para acompañarme a mi casa. Casi llegando a Paraguay, me di cuenta que mis ilusiones eran vanas, que habían pasado quichicientos taxis y que nos dirigíamos a algún lugar desconocido al que decidí que yo no iba a llegar bajo ningún punto de vista. ¿Estamos yendo a alguna parte?, le pregunté abrigándome con mis propios brazos. A tomar el colectivo, me contestó. Por poco me muero. Tenés frío? Querés que tomemos un taxi? me preguntó. No sé porqué, pero decidí contestarle educadamente "lo que sea más rápido", aunque mi lenguaje corporal me abandonó, porque no terminé la oración que ya me había apoltronado en el primer taxi que cruzó mi vista.
Cinco minutos y seis pesos después que demás está decir, ni pensé en pagar, bajábamos en la puerta de mi casa. Me preguntó si la había pasado bien, mientras un gatito trataba de colarse entre mis piernas y entrar al palier de mi departamento. No me gustan los gatos, aunque no necesariamente soy fóbica a los felinos, con lo cuál el pequeño gatito y yo protagonizamos varios pasos de comedia nada elegantes, hasta que pudimos deshacernos de él. Le dije que la había pasado bien, y no le mentí. Aunque ya la vista gorda se había transformado a esa altura del campeonato de obesa diabética hipertensa a obesa peso pesado tamaño cañón. El episodio del colectivo de la vuelta me superó y empañó para siempre cualquier posibilidad de continuar conociéndolo. Nunca entendí: ¿era una estrategia de seducción? ¿O más bien sencilla tacañería? El problema es que los hombres tacaños no son sexies y lamentablemente los viajes en colectivo los sábados a la noche (o mejor dicho a las primeras horas de un domingo) en compañía de un joven galán, no me resultan glamorosos desde que tengo más o menos 22 años. Por otro lado, a esa hora de la madrugada, los colectivos no pasan uno tras otro, o sea que hay que esperarlos. Qué iba a hacer para amenizar la espera? Sacar un termo Lumilagro con mate cocido? La hipótesis de que su pasar económico sea escaso, queda descartada. El mismo me dijo en su apacible charla que le iban bien las cosas. Y si no fuese así, ¿me interesa volver a salir con un hombre que a los 40 años no tiene seis pesos para un taxi un sábado a la noche?

Creo que pueden adivinar la respuesta.

Hasta la próxima.

jueves, enero 05, 2006

Efecto Cocaine Residual (espero)

El final de 2005 y los primeros aleteos de 2006 transitaron por mis días con una tranquilidad sospechosa. Las jornadas agitadas deberían extenderse hasta el 28 de enero, según predicciones del Año del Gallo que nos supimos conseguir. Alerta, vigilaba mi derecha y mi izquierda, esperando el sacudón.
No tardó en llegar. Gran parte de los hechos se sucedieron tal como los moldeó mi cerebrito. Otros acontecimientos, quién sabe... Hubo un cambio muy extraño de energías. Quizás sea sólo mi imaginación. Tal vez el cambio de energías sea sólo eso. Un cambio. Sin nada extraño.

Esperar para ver...

Meyer me dice que escribo un poco en clave, con pocas referencias y mucho código interno.
Uds. sabrán disimular las molestias ocasionadas. (Siempre me resultó muy graciosa esta frase "disimular las molestias ocasionadas" - disimular viene a querer decir que una vez que tomamos registro de las molestias en cuestión debemos ignorarlas como signo de educación y buenas costumbres??) En fin. Lo que quiero decir es, como sabiamente postuló Carolina, que el blog es un espacio "decontracté", que no aspira al Pulitzer ni mucho menos y que en resumidas cuentas haga y escriba lo que tenga ganas, y el que no entiende que pregunte y listo el posho.
También, hay cosas que me ocurren que ni yo misma entiendo. Como para ponérmelas a explicar en el blog estoy...

jueves, diciembre 29, 2005

Henos aquí


Y aquí vamos, terminando el 2005. Se diluye el año del Gallo, gracias a Dios.
Personalmente he pasado por casi todo. Mucha turbulencia. Poca calma. Muy poca. El superavit fiscal no ha sido de gran ayuda. Menos mal que tengo aire acondicionado. Una bendición. Burguesa, pero bendición al fin.

Jamás creí que el Horóscopo Chino, Ludovica Squirru y sus predicciones ad hoc tendrían incidencia alguna en mi vida. Pero así fue. Mis señas particulares son 1969 (año de mi nacimiento) - Gallo de Tierra (mi signo) - Yin.

El año que terminará el 28 de enero según el calendario chino ha constituído para mí una experiencia interesante, enriquecedora. Un año signado por la novedad. Nuevas experiencias a borbotones, buenas y malas. Intensas. Un año de gran apertura que me ha deparado momentos bellísimos y muy tristes también. He ganado con creces y he perdido. He soñado y he sido presa de pesadillas. Han llegado a mi vida personas increíbles, nobles. Otras personas han partido. He aprendido.

La costa del 2006 se ve cercana, dorada, púrpura, brillante. El agua, con ansias.

Los botes esperan.

He hecho votos: próximamente un nuevo blog "Yo amo a un troglodita - un servicio a la comunidad". Relanzamiento, en realidad. He comenzado a disciplinarme en este destino que es escribir.

Que este año finalice bien y que el próximo termine mejor.

Cordiales saludos.

pd: todavía tendremos el efecto cocaine hasta el 28 de enero de 2006 (coletazos del Año del Gallo). A no desesperar.

domingo, diciembre 18, 2005

Sín título

Ayer la noche en las afueras de Buenos Aires despidió el mismo olor que el de un kibutz de la Galilea.
Me di cuenta de repente, cuando los perfumes se me agolparon en los párpados. No estaba completamente despierta. No estaba completamente dormida. Solamente estaba cruzando la travesía de la noche en un barrio de casas bajas y árboles que saludan al río.

Me encontré de pronto en ese estado particular donde todo adquiere una claridad irreal y parece que la vida queda suspendida en un cuadro perfecto. Pude oler el aire diáfano del crepúsculo; fresco y púrpura. Sentí el aroma del pasto recién cortado. La caída de la noche me regaló la huella de las estrellas que no miro hace más de diez años. Olí la velocidad de las bicicletas cruzando el kibutz, y la respiración de los voluntarios que llegan cada año a pasar el verano. Olí la risa de los chicos y el paso tranquilo de los adultos.

Abrí los ojos con la certeza de estar en ambos mundos: en aquel kibutz de la Galilea y en las afueras de Buenos Aires, frente a una ventana que me miraba y de espaldas a un abrazo tibio que me hablaba sin palabras.

jueves, diciembre 15, 2005

A Student of my "Mom"

Just for the record: my mother is not a subject of study of anybody. (At least for the time being). It is just that since all her kids left the nest (her appartment in Belgrano), she decided to host students as she hates to live alone. As almost any jewish mother she needs somebody to take care of. Besides, it helps to pay the rent. She calls them "my students". I just don't argue (what for?).

Yesterday evening all my family gathered for dinner at "Mom's home". Pablo, one of my brothers who currently lives abroad, was leaving back to the U.S.A. Suddenly, one of the students that lives at "Mom's home" came in. My mother always introduces aaaallll her family to the new comer in her broken English. This time the student in question was John (I am sure I am misspelling his name), from Norwaig. My mother hurries to tell us he is twenty and that his parents are very young. Next, she introduces us: "My daughter (me), my ex husband (sometimes she calls him "the father of my children" - yes, they are that civilized), twins - she goes on referring to my twin brothers Mati and Joel, and last but not least Pablo, (his English is much more fluent now that he moved to America). John immediately joined us for dinner. Nice guy.

I told him that in the last weekend I watched a Norweigian film on cable that I really really liked. I started to tell him what the film was about. Two Psychiatry patients that were realesed from a mental institution and moved to an appartment in Oslo under the supervision of a social worker. Beautiful movie. I strongly recommend it.
John was very surprised that here in Argentina movies of his country are seen. I explain to him that we are very fond of European films and that I particulary enjoyed that one, because it treats a very difficult theme (mental illness) with a lot of humor, optimism and realism.
Then he told me that is his favorite movie and that he made a research at school about it.
He is studying Spanish down here. He is a backpacker and he is planning to go up to Mexico. Very nice trip. I asked him a lot of questions about why he decided to come to Buenos Aires and how he got the information related to Argentina. I got very interesting and funny answers. He searched on the web, went to a travel agency to get the air tickets and bought the Lonely Planet Guide. But at some point of all that process, he told me that was his mother the one that made the most serious research on the subject. A website called www.mom.com should be on the web for main directions in life, he said. And it does exist after all. That was really a good one. (And I am the one on therapy - I am joking, I am joking).
Anyway, after dessert my mother wanted her Kodak moment of the evening, so she got her wreck camera ready. John took some pictures of all of us and then he got his own digital camera to take a picture of all of us.

My mother used to play the piano when she was a little girl. The very same piano is now in her living room. On the wall, just above the piano, is a large picture of my grandparents and all the grandchildren they had at the time. The pictures was taken in 1977. I was seven. In that year we were 12 grandchildren. Today, year 2005, we are 18 grandchildren and a bunch of greatgrandchildren (believe me - a lot). When a new comer student arrives at my mom's home, the ones that are already "settled" there (veterans) show him/her the picture above the piano, as it if were a sort of Olympic Torch. A simbol. A family at the bottom of the map.

viernes, diciembre 09, 2005

En existencia


Una rápida mirada a los últimos acontecimientos.

Hoy: El parapente que no fue.
La conjunción de viento en demasía y un peso liviano (el mío - ejem - solicito contener risas) me detuvieron en la aventura de sobrevolar Luján desde un descampado. Otra vez será.

Recibí una frase interesante enviada por Doña Alegre - la Reina Madre.
"La señal de iluminación es: ni quejate, ni pedir explicaciones." Genial, no? La frase es de Sri Sri Ravi Shankar.

Amanece que no es poco. Película española desopilante. Véanla. (Y después me cuentan).

Besitos en las narices.

jueves, diciembre 01, 2005

A pedido del público - En Español Sencillo (sfaradit kalá)*


Dedicado a Meyer

El título del post anterior y su relación con el contenido, alude a que por momentos poseemos la ingenua ilusión de controlar la realidad, pero la realidad no responde a lo que nosotros creemos sus mandos naturales (o sea, los nuestros). La realidad tiene autonomía de vuelo propia desde que fue concebida, capish?
Dicho en otras palabras, completar los formularios del banco para solicitar un crédito no implica necesariamente su otorgamiento. Nada personal. Negocios son negocios. (Y si no, pregúntenle a Donald Trump).

Realidad = Sartén

Mango = Minga

Lo que podemos hacer con la realidad = huevos (en la sartén, of course)

Metáfora, o sea.

Nota: Meyer es un muy buen amigo rescatado del pasado por obra de su esposa (otra gran amiga). Conocí a ambos hace más de 15 años cuando estudiábamos en Tel Aviv. Actualmente viven en Modin, Israel. El viento de la vida nos llevó a todos por múltiples y diferentes direcciones. Finalmente, y para hacerla corta, Sonia llegó de visita a Buenos Aires hace unos meses y no sé cómo todavía dio con mi teléfono. (En esa oportunidad la realidad la obedeció).

*N. de la T.: sfaradit kalá quiere decir, en hebreo, Español Sencillo (o fácil). Esta expresión se usa para calificar a aquellos textos que fueron adaptados a un nivel de idioma más básico para que aquellos que están aprendiendo puedan entender más fácil y rápidamente.

miércoles, noviembre 30, 2005

La sartén por el mango y los huevos en la sartén


Los que ejercemos el libre albedrío en nuestra vida diaria nos encontramos, efectivamente, con su costado maldito cada vez que tenemos que tomar una decisión difícil. Pero hasta la más cotidiana de las decisiones lleva apararejada otros bemoles. Cuando elegimos el rojo en contraposición al azul, no solamente estamos renunciando al azul y tal vez enjugando una lagrimita, sino que nos enfrentamos a la pregunta de que si el rojo que elegimos será suficientemente rojo, o tan rojo como lo percibimos en ese momento y si perdurará por los siglos de los siglos, amén, a pesar de los reiterados lavados con el jabón en polvo recomendado en la etiqueta (sic). En pocas palabras, debemos enfrentarnos a la cruda realidad. Nos preguntamos si ya que tuvimos a bien decidirnos por algo y renunciar a otra cosa a su vez, la realidad se avendrá, al fin, a obedecer nuestros deseos.

Antes de perdernos en los laberintos de Paul Watzlawick preguntándose si Es Real la Realidad, y a riesgo de que Marshall McLuhan nos explique sus postulaciones en la cola de un cine, como lo hizo con Woddie Allen en la película Annie Hall, quiero hacer un alto y preguntarme y preguntarles: ¿les parece bonito que tras cartón de ser malditos con el libre albedrío tenemos que lidiar con la desobediencia por default de la realidad? Tipa jodida resultó la Vida. Qué la parió. Quela-re-parió.

La realidad, rebelde con causa o sin ella, goza de una adolescencia perenne. Lleva tatuado el lema "La desobediencia al poder" y lo hace sentir cada vez que le damos oportunidad cuando nos perdemos en el pandemonium de los deseos infantiles, al tiempo que nuestra edad cronológica claramente grita lo contrario.

Pero la batalla no es contra la realidad, señores. En todo caso es "contra" nosotros mismos, librada con mayor o menor éxito. Porque la batalla para que la realidad nos obedezca, está perdida desde el vamos.

Buenos Días.

martes, noviembre 29, 2005

Pasando Revista


¿Ya dije que hace calor, no?
Lo que no dije fue que el fumigador jamás llegó. Dijo que el que quería que fumigase su depto., tenía que pagar aparte (parece que este señor, o mejor dicho el que lo contrató, nunca se enteró de que pagamos expensas). Un horror.

Otro horror, es que estos días de calor agobiante y sus consecuentes cambio de temperatura calor - frío provenientes del exterior y el aire acondicionado respectivamente, me dejaron de cama con 38º de fiebre, de los cuales recién hoy me estoy recuperando gracias a Dios.

¿Y los cortes de luz? Bien, gracias (hoy ya tuve que subir y bajar 7 pisos por escalera 3 veces).
¿Y la huelga de Aerolíneas? Hay que ser jodidos para cortar la Ricchieri. Los viajeros, locales y foráneos, a las puteadas, como corresponde. El trabajo se atrasa. Todos están enloqueciendo y con razón.

Si no hago catársis en mi propio blog, en dónde?

Hasta luego.

jueves, noviembre 24, 2005

Hay derecho?

¿ Existe algo más aburrido, cansador, mala onda, y todos los adjetivos ad hoc que quieran agregar que un consorcio, su respectiva administración y adshacencias?

Hay algo más enloquecedor que quedarse en el hogar esperando que shegue el fumigador para exterminar las putas (hijas de puta) cucarachas que aparecen con el calorrrrrrrrrrrrrrr?

Encima, a algún idiota se le ocurrió que no le gustaba la administración anterior, e hizo la gran Kirchner - Borocotó inversa (inversa porque lamentablemente le salió bien), y la administración cambió y las expensas subieron y ahora el fumigador no viene a horario y solicita vaciar las alacenas (ni loca, ní - loca, ni que me pongan guita encima).
El fumigador anterior tenía un sistema mejor y no solicitaba vaciar las alacenas. Seguro están todos entongados: el vecino traidor, la nueva administración, el calor, las cucarachas hijas de puta y las alacenas.

Y al que me diga gorda, mudate a una casa que no tiene expensas, ni administración - que se abstenga de hacer comentarios, por el bien de su integridad física.

Y al que me diga cómo en la publicación anterior todo era maravishoso y ahora todo es una porquería, le digo sí, soy ciclotímica, cuál es tu problema?

Chau

N. de la T.: esta es una broma no escrita por Flaubert.

martes, noviembre 22, 2005

Cuando la vida es bella, es bella de verdad

A riesgo de abusar de la tautología para explicar lo que difícilmente pueda explicarse con palabras, quiero expresar la felicidad inmensa que me provocan los sueños cumplidos y la tarea bien hecha.

Hace más de un año tuve un sueño (esta vez, despierta), de esos que en vez de al analista, uno se los cuenta al contador y a los expertos.

Tuve respuestas de casi todo tipo y pelaje. La mayoría positivas, algunas sustentablemente negativas. Después de un año largo, raro y muy difícil, con altibajos (muchos bajos y muy poquitos altos); las cosas comienzan a tomar un color bello, maduro, cristalino.

La realidad palpable, tangible, sustentable me dice que valió la pena el esfuerzo, las angustias, las noches en vela, la incertidumbre.

La vida me anuncia que el soñar vale su lucha.

Dulces sueños.

Hace Calor

Chocolate por la noticia.
¿Quién en Buenos Aires puede ignorarlo?
Las plazas se llenan de mujeres cuasi en bolas y por las calles circulan mujeres un poco más vestidas que cuasi en bolas.


No es la histeria, señores. Es el maldito calor.
El nivel hormonal está en franco ascenso y cualquier centímetro cuadrado de piel al descubierto inspira desde un piropo original hasta las barbaridades más groseras gritadas a los cuatro vientos.

Las pupilas cargadas de sexo y las palabras que pueden acompañarlas forman parte obligada del paisaje de verano de la ciudad. Un verano que empieza antes y termina después de lo que indica formalmente el calendario.

¿Qué pasará por las noches en las camas porteñas? ¿Serán escenario de encuentros? De desencuentros? De soledades?

domingo, noviembre 20, 2005

Procesos

Procesar, tramitar son conceptos que se transforman en el pan de cada día de cualquier estudiante de Psicología del montón desde el primer cuatrimestre de cursada. No fui la excepción. Mis tiempos de estudiante acabaron ya, pero mantengo dignamente la herencia de conocimientos que me supe conseguir.

Freud postula que el psiquismo posee mecanismos para elaborar las experiencias traumáticas que nos ocurren, entre ellos la palabra y los sueños.

Confieso que he soñado.
Mi psiquismo está trantando de decirme algo, o simplemente se afana por purgar vestigios de experiencias poco gratas. En las últimas dos noches he escapado de una violación que nada tenía de glamorosa, he maldecido en su cara a un hijo de mil puta que me cagó y he escuchado cómo el primer hombre del que me enamoré le hablaba a una mujer con la cual partiría.
Las dos mañanas que siguieron a esas noches fueron difíciles. Sobre todo cuando recordé la violación fallida y el amor trunco. Nunca sufrí intento de violación alguno y el hombre que amé partió para siempre hace cerca de diez años. (Lo del cagador es más literal y más reciente, y es por eso que no tiene gracia - una tramitación psíquica standard del tipo "express"). Los otras dos escenas son más intrigantes, más sugestivas. Bizarras.

Me pregunto cuál será su mensaje oculto.
En caso de emergencia, deberé romper la botella que los contiene?